Fuente documental: Plan del proyecto UTN N.º 0000001437; bases de InBody (fases 1 y 2); registros de fuerza muscular (fases 1 y 2); informe técnico de reanálisis longitudinal, versión del 18 de septiembre de 2026; certificado UTN-FECYT-CEI-2024-006-C. Las figuras son elaboraciones a partir de las medias del informe técnico.
La báscula no cuenta toda la historia. Un seguimiento con evaluaciones iniciales y finales permitió observar variaciones en masa muscular, grasa corporal y fuerza física que no siempre se reflejan en el índice de masa corporal (IMC). Los resultados descritos aquí son preliminares y requieren controles documentales antes de difundirse como conclusiones definitivas.
¿Qué investigó el proyecto?
El proyecto «Evolución de la composición corporal y la fuerza muscular en estudiantes universitarios de Ciencias Pedagógicas y del Deporte» analizó registros de dos momentos de evaluación en estudiantes de las carreras de Pedagogía de la Actividad Física y Deporte y Entrenamiento Deportivo. Se emplearon mediciones por bioimpedancia con InBody 270 y pruebas instrumentales de fuerza. Para esta divulgación se excluyeron por completo los datos de cuestionarios de estilos de vida.
Lo que muestran las mediciones corporales
En el conjunto analítico de 369 parejas de registros de adultos, la masa muscular esquelética pasó de 28,89 a 29,37 kg en promedio (+0,48 kg); la masa grasa cambió de 15,32 a 14,63 kg (−0,69 kg). El porcentaje de grasa corporal disminuyó 0,91 puntos porcentuales y el agua corporal aumentó 0,51 L. El IMC, en cambio, apenas varió y su diferencia no fue estadísticamente significativa en el reanálisis.
Figura 1. Comparación de medias entre fases. Datos preliminares: n = 369 parejas analíticas; no implica que los cambios se deban a la carrera o a una intervención.
¿Y la fuerza muscular?
En las pruebas con datos pareados se observaron valores finales superiores a los iniciales: la prensión máxima pasó de 38,71 a 41,61; la fuerza de brazos de 83,33 a 91,15, y la de piernas de 100,85 a 110,76. Cada indicador contó con 59 o 60 pares, según la prueba. Las unidades del archivo de fuerza y los protocolos específicos todavía requieren confirmación; por ello no se atribuyen unidades físicas a estas cifras en el gráfico.
Figura 2. Promedios en la escala consignada en los registros (*unidades pendientes de confirmar). Prensión y piernas: n = 59; brazos: n = 60.
¿Por qué importa que el IMC cambie poco?
El IMC relaciona peso y estatura, pero no distingue entre grasa y masa muscular. Al observarlo junto con estimaciones de composición corporal y mediciones funcionales se obtiene una descripción más completa de los cambios registrados. Esto no significa que el IMC carezca de utilidad, sino que debe interpretarse conforme al propósito de la evaluación y junto con otros indicadores cuando corresponda.
Aplicaciones para la formación universitaria
La experiencia de utilizar instrumentos, registrar datos y comparar dos momentos de evaluación aporta una oportunidad formativa para aprender evaluación física e interpretación crítica de resultados. Las mediciones también pueden orientar preguntas para futuros seguimientos, siempre que se utilicen protocolos estandarizados y criterios claros de inclusión y análisis.
Recomendaciones derivadas del estudio
- Complementar el peso y el IMC con indicadores de composición corporal y pruebas de fuerza cuando el objetivo lo justifique.
- Mantener condiciones de medición estandarizadas, instrumentos calibrados y el mismo identificador por estudiante.
- Interpretar los cambios como asociaciones temporales observadas, sin atribuirles una causa que el diseño no demuestre.
- Ampliar el seguimiento con documentación ética, protocolos completos y una estrategia de análisis previamente especificada.
